Amantes de la noche...

Bienvenidos al sitio de la dama de la noche eterna, aquí encontrarán lecturas y poemas dedicados a mi ángel prohibido, un saludo y bienvenidos...


domingo, 25 de abril de 2010

¿Ahora sí es amor? cap 3


CAPÍTULO III
La llamada



-Sí mamá te lo juro, así conocí a Path, ya sabes, una hazaña más de Julie Anne White - Le dije a mamá casi al borde de la risa.

-Hay hija, te prometo que pensé que nunca más ibas a estar así, creía que te había perdido…

-No mamá, puede que haya sido herida, pero no estoy muerta, y ¿sabes qué? El hecho de haber conocido en mi primer día a Patrice, me da motivos para pensar que hay algo mejor esperándome en algún lugar…- le dije sinceramente.

-Julie, no sabes lo feliz que me siento por oírte así, me haces sentir más tranquila y claro que hay cosas mejores hija... eres muy joven y tienes muchas cosas por vivir nunca lo olvides. Por cierto hoy me habló tu papá, está algo triste porque no habías querido hablar con él- Aush… eso me entristeció, desde luego que yo también extrañaba a mi familia de Crazytown y más a mi papá, pero es que no quería hablar con ellos, no en mi estado, no quería que tuviera más motivos para que cometiera una locura.

-Sí, me lo imagino, pero no temas colgándote a ti, le hablaré.

-Por favor cielo, sabes cuánto te ama y lo unido que es a ti. Cuídate mucho por favor, diviértete y disfruta esta nueva etapa, Annie te manda saludos, Te amo.

-Yo también mamá, dile a Annie que gracias por el disco, está muy bueno.


.-Yo le diré, saludas a Path de mi parte.- Justo entonces colgó, me entró la urgencia de hablar con papá y marqué el número, esperaba encontrarlo aún en casa, pues ya pasaba de la hora de comida.

-¿Bueno?

-¿Lagartija?-
Aún recordaba el viejo apodo de Sara, de cuando éramos pequeñas y nos asustaban los animales.

-¡Oh Dios mío! ¿Chaparrita? Tonta, no tienes idea de cuánto te he extrañado, por qué me dejaste ¿eh?

-Sabes por qué…- comencé a arrepentirme de haber hecho esa llamada, no podría engañar a Sara como a mis padres, no podría evitar llorar y controlarme cuando era lo que más quería.

-No, no, no… ¡olvídalo eh! Dime, ¿qué tal estuvo la playa en Riverville? ¿Había chicos guapos? ¿Compraste un nuevo traje de baño? ¿Ya llegaste a BU? ¿Qué tal el ambiente universitario?

-Calma Sarita… a ver… no fui a la playa, me la pasé llorando, hoy tomé el avión temprano y conocí a una chica genial, te caería de pelos, se llama Patrice, es mi vecina, y bueno hoy arreglaré mi cuarto pues mañana es el primer día…

-Te irá genial chaparrita, me da gusto que comiences a hacer nuevos amigos, y procura hacerte popular, porque dentro de un año te alcanzo, ya sabes perdí creo que dos años pero creo que eres una mala influencia para mí, quiero volver a la escuela…

-jajajaja… Claro, pero échale ganas a la escuela ¿eh? Que entrar es medio difícil

-Por supuesto…

-¿Qué tal está Rodrigo?
-Amm, pregunta equivocada…

-¿Qué pasó Sara?

-Pues al parecer en el verano que estuvo mi prima aquí, ¿recuerdas a Alexa? Bien, pues descubrió que probablemente no estaba tan enamorado de mí como creía, y terminamos.

-Ese… bastardo… ¿Te engañó con tu prima?


-No claro que no, terminó antes conmigo, y comenzó a pretenderla, ahora están saliendo, aunque aún no son novios. Pero no la odio, y no lo haré jamás, Rodri es un hombre maravilloso, y claro que entiendo que cualquiera se podría enamorar de él, además si no me amaba más, era mejor terminar ¿no?

Esa frase me dolió enormemente y guardé silencio, cómo era posible que Bryan hubiera jugado así conmigo, incluso Rodrigo, que era dos años mayor que Sara, era un caballero y prefirió ser honesto ante todo que buscar el camino fácil y engañar.

-Chaparrita, ¿dije algo que te molestara?- Dijo Sara algo preocupada

-Claro que no, es imposible enojarse con la Lagartija más sexy que hay… Me da gusto haber hablado contigo, pero ¿está papá por ahí?

-Sí claro, como ya estás en la universidad, ya no quieres hablar conmigo…-
dijo fingiendo dolor.

-¡Qué dramática eres! No seas patética, puedo estar en cualquier parte del mundo, tener un sinfín de amigas y aún así seguirías siendo mi favorita, eso lo sabes de sobra.

-Desde luego, sólo que me gusta oírlo, te quiero, te paso a papá, buena suerte...-
Se escuchó el movimiento en el teléfono y una respiración detrás.

-¿Papá?

-¿Julie? Hija, qué gusto me da oírte, cielo, sé que no la estás pasando precisamente bien, pero siempre recuerda lo mucho que te amo.- Era extraño oír a papá decir esas cosas, él no era muy bueno expresando sus emociones
, principalmente conmigo, sinceramente me conmovió y por primera vez en mucho tiempo tuve ganas de llorar de alegría.

-Cielo santo, sea quien sea usted no es mi papá… pero es su voz, ¡Oh Dios mío! Fue secuestrado por extraterrestres…- le dije tomándole el pelo, desde luego me reí cuando terminé de decir esas tonterías y claro que él también se rió.

-Mi pequeña campanita, tu risa volvió… cielo me da gusto que estés así, contenta, porque nadie merece que estés triste, nadie… y se lo dejé bien claro a Ben cuando quiso interceder por su hijo, no ha vuelto a llamar, creo que esto ya lo hicimos personal.

-Papá, eso no está bien… Tú y Ben han sido amigos desde la invención de la luz, no es justo que por las tarugadas de sus hijos pierdan esa hermosa amistad.

-No mi cielo, lo que no es justo es que tenga un idiota por hijo… Y encima me dijo que era mentira…-
Siguió hablando pero perdí el hilo de la conversación, pues los recuerdos inundaron mi mente justo en ese momento…

Era viernes, 25 de mayo… cumplíamos 3 años de estar juntos, todo estaba planeado: él pasaría por mí en su flamante moto negra y nos iríamos en ella hasta Hornycity a comer a un restaurante elegante de aquél lugar. Ese día estuvo soleado, lo cual es muy raro en Crazytown.

Casi nunca me arreglaba, pues nunca he sido precisamente seguidora de la moda, mi estilo siempre era jeans, blusas oscuras y converse, claro sin olvidar mi chamarra negra. Ese día me arreglé diferente, me puse los únicos jeans negros entallados que tenía, una blusa rojo sangre ligera y unos zapatos cómodos pero lindos, tomé la bolsa que usaba muy de vez en cuando y salí en mi viejo Volkswagen.

El día en la escuela fue normal… clases, almuerzo, pláticas superficiales… y por fin llegó la hora de educación física, cómo la odiaba… esta vez, sin embargo, me emocionó pues significaba que faltaba sólo una hora para verlo.

Para alegría mía, la clase se canceló; pronto me dirigí a los sanitarios a rectificar mi tenue maquillaje y mi desarreglado peinado, después fui a la cafetería para ver a Sara (pues trabajaba como ayudante ahí) y le dije que me acompañara para darle las llaves del "bocho". Íbamos juntas riendo y molestándonos como siempre, me acerqué a mi coche y vi algo para lo que ni en 100 años hubiera estado preparada...

Yo conocía esa moto que estaba parada justo a un lado de mi coche... Un montón de cosas pasaron a la vez, pero fui consciente de cada una.

Conocí claramente esos brazos que la sujetaban con fuerza, mientras se hundían en aquél perfecto femenino cuerpo, conocía de sobra esos cabellos chinos… pero lo que más me dolió fue que conocía quién era la única persona en ese estúpido pueblo que tenía el pelo lacio hasta la cintura, mi mejor amiga, Ámber...

Se besaban apasionadamente, pero no sólo eso, ella tenía sus piernas alrededor de él, mientras él la sujetaba por su trasero. Me negaba a creerlo y tuve que volver a verlo para comprender lo que estaba pasando. No vi más y subí al coche, manejé con mi rumbo fijo, directamente a casa, tomé mis valijas y las llené de mi ropa, fue todo en menos de una hora. No lloré, era fuerte y estaba tratando de contener todo lo que estaba a punto de ahogarme. Regresé a la realidad hasta que estaba volando rumbo a Riverville.

-Hija… te estoy hablando…

-Sí papá, no te preocupes, la beca fue completa y no necesito en serio del depósito, además cuando tenga mi horario buscaré un trabajo. Dile a Joseph (mi primo) que lo quiero y extraño, y a Alice (mi tía), que me disculpe por todo, dile lo mucho que la quiero, estaré en contacto con ustedes…

-Sí cielo, pórtate bien y te amo, no lo olvides…-
terminó la llamada, y justo cuando estaba a punto de llorar escuché que alguien llamaba a la puerta.

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