
Capítulo I
RECUERDOS
Mamá me acompañó junto con Anne, mi hermana, a la estación de autobuses de Riverville. Estaba segura de que estaba conteniendo sus lágrimas por despedirse de mí otra vez, y también porque estaba cumpliendo un sueño que de alguna manera ella tenía: que estudiara la universidad. De todos modos no se sentía tan triste como la vez pasada, pues a partir de ahora las vacaciones las pasaría con ella en este lugar soleado que no me lo recordaba a él…
-Julie, no sabes cuánto te voy a extrañar…- dijo mamá al momento de abrazarme para despedirse.
-Mamá, te veré en navidad, recuérdalo… Además te llamaré seguido- le sonreí, pese a que no recordaba bien cómo se hacía, mamá se sorprendió de este hecho pues sabía que no lo hacía desde aquél tormentoso día- Annie, por favor, recuérdale que debe ir por la ropa a la tintorería, comprar la despensa cada semana…
-Enana, no te preocupes estaremos bien- Anne siempre había sido una buena persona conmigo, me abrazó y se despidió con un beso, en ocasiones como esta bien podría sentirme culpable por no querer a mis dos hermanas de la misma manera.
-Cuídate cielo… y recuerda hablarme en cuanto llegues a Flowerville- Me dijo adiós con la mano mientras yo le daba el boleto del camión al conductor
-Lo haré mamá… las amo…- grité mientras subía las escalerillas de aquél viejo camión que pondría fin al dolor.
Algunas horas me esperaban en aquél transporte… Podría sentir cómo la desesperación poco a poco se apoderaba de mí: comenzaba a hiperventilar por lo encerrado, el mareo por el movimiento, sin olvidar el dolor de cabeza ocasionado por los intempestivos saltos por los miles de hoyos de la vieja carretera. Además de que un mar de emociones se arremolinaban por emerger de ese pozo en la que las encerré hace dos meses. Tenía miedo de ellas pues si escapaban tomarían por completo el control de mí y me ahogarían en la oscuridad...
No tenía ni siquiera cerrar los ojos y conciliar el sueño, pues tenía la certeza de que nuevamente tendría las pesadillas que se repetían constantemente en la inconsciencia, y tenía miedo de ver hacia la nada pues los recuerdos venían a mi mente y las lágrimas comenzaban su camino. Todo lo vivido hasta hace pocos meses seguía tan presente en mí como si de ello dependiera mi vida, a pesar de que sabía que si seguía pensando en ello me volvería loca.
Podía recordarlo todo… desde el frío inminente de Crazytown–mi pueblo natal- así como sus bosques, llenos de aquel verdor y esa oscuridad que me cobijaba y en la que me sentía segura; a mi inexpresivo y amado padre… con quién viví los mejores y más hermosos momentos, y a mi hermana mayor Sara, que era así como Anne mis mejores amigas… Por mi nueva y gran familia, no me podía sentir desdichada de que mis padres decidieran divorciarse, por que los dos eran felices en la vida que escogieron, además ya hacía más de 10 años de aquél suceso, que ni siquiera recordaba a otra familia que no fueran ellos cuatro.
Recordaba la preparatoria de Crazytown y a todos mis compañeros incluidos los chicos que tanto me desagradaban: Rebo, Jake, Jannie, Fedd; incluso la recordaba a ella y los motivos con los que me engañó fingiendo ser mi amiga, la recordaba por escucharme, aconsejarme, por hacerme reír, y la recordaba con él… No, yo no podría odiar a Ámber porque ella sólo era una buena actriz y además en gratificación por cada uno de los hermosos momentos que me hizo pasar.
Un recuerdo se metió en mis pensamientos haciendo que lo que contenía se me fuera de las manos, desee no haber comenzado a revivir lo que tanto dolor me causaba, desee no haber entregado mi corazón, pues ahora no me quedaba nada… no me quedaba ni siquiera la esperanza de curarlo, pues las heridas n siquiera eran de gravedad… Mi corazón estaba muerto… Desee no haber cambiado a mi amigo por un novio, desee no haber confiado en él… desee tanto no haberme enamorado como una idiota, de alguien que sólo mentía, desee tanto no haberme quedado en Crazytown cuando mis padres se divorciaron, desee tanto nunca haberlo amado…
FLASHBACK
-¿Estás segura, Jo? No quiero que hagas jamás nada precipitado, sabes que estaré contigo por siempre, sabes que te amo…- Precisamente por eso sabía que él era el indicado para entregarle por completo mi ser, porque me amaba tanto o más de lo que yo lo amaba.
-Sí… estoy segura… Te amo- Traté de que mi voz no se quebrara, de sonar firme, pues esto era lo que yo quería, ya había tomado mi decisión y siempre cuando digo que haré algo lo sostengo hasta el final. Además anhelaba tanto amarnos sin ninguna reserva. Él me deseaba, lo sabía por el fuego con el que me veía constantemente, por la pasión que desbordaba cuando me besaba, y yo… para ser honestos, yo lo deseaba también, pero sabía que no sólo deseaba su cuerpo, deseaba la idea de pertenencia que para mí implicaba hacer el amor. Sabía que a después de ese evento nuestras vidas cambiarían totalmente, sabía que a partir de este día fusionaríamos por completo nuestras almas.
Tenía miedo, desde luego, era mi primera vez… Tenía la certeza de que me dolería pero a pesar de todo yo era valiente, y yo deseaba hacerme su mujer. Lo deseaba tanto que por eso se lo planteé un día, después de todo llevábamos 3 años de ser novios, y había mucha confianza… Decidimos hacer el amor, y él lo planeó todo… Fue tan lindo la manera en la que arregló nuestro lugar favorito, en aquél prado que descubrimos hace ya tantos años… con velas, flores, comida… y en el centro una manta destinada para entregar nuestras almas. Todo era perfecto, por eso no dudé en arrojarme a sus brazos y besarlo tiernamente.
Ese besó fue cobrando fuerza conforme el tiempo iba transcurriendo y poco a poco iba sintiendo un fuego correr por completo en mi interior, mis manos cobraron vida propia circulando por su espalda con confianza, Mis manos subieron hasta sus cabellos jalándolos firmemente, conforme él me besaba más y más apasionadamente...
-Te amo…- dijo antes de hacerme suya, provocándome el mayor dolor de mi vida, y a la vez el mayor placer que hubiera experimentado jamás.
FIN DEL FLASHBACK
Quería borrar de mi mente todos los momentos que viví con él… los pasteles de lodo, las escondidas, cuando me enseñó a nadar, cuando acampábamos por el bosque… El salto de acantilado, el día que me pidió ser su novia, nuestro primer beso, la primera pelea, los bailes de navidad, recordaba con claridad el calor de sus abrazos, la bondad de sus ojos, la ternura de su sonrisa pese a ser muy estruendosa, lo varonil de su voz, lo fuerte y valiente que era… nuestra primera vez… lo recordaba todo, porque mi vida había cambiado completamente después de conocerlo por eso tenía de certeza de que a pesar del dolor que me provocaban sus recuerdos, mi mente no los colaría desechándolos, porque más que lo intentara, sabía que jamás me olvidaría de Bryan Night…
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